Semana 9 - Indagación bibliográfica
Sonido y Luz
Ondas y Particulas

Mientras el sonido lo hace con una velocidad próxima a 1.200
km/h en el aire en condiciones normales, la luz viaja a una velocidad de
300.000 km/s en el vacío (conviene fijarse que aquí se ha utilizado como unidad
de tiempo el segundo, no la hora como en el sonido). Todo el mundo sabe que en
una tormenta se percibe primero el rayo y luego el trueno, y eso se debe
precisamente a esta diferencia en sus velocidades de propagación.
Y aquí hay ya una doble diferencia: la velocidad, por un
lado, y la palabra vacío que acabamos de mencionar es otra. La luz se propaga
en el vacío, pero el sonido, no. A este respecto se puede realizar un
experimento muy vistoso, aunque requiere un pequeño instrumental. Enciérrese en
una campana de cristal un timbre y una linterna encendida. A continuación
váyase haciendo el vacío y se irá notando como la intensidad del sonido del
timbre va disminuyendo, mientras la de la luz no, hasta que llega un momento en
que no se percibe el sonido, aunque se ve vibrar el timbre, mientras que la luz
de la linterna se ve brillar igual que al principio.

Ondas y Particulas
Las ondas tienen bastantes propiedades específicas (por
ejemplo, difracción, interferencias, efecto Doppler,..) que, según el punto de
vista de la física clásica, no pueden tener las partículas, y estas propiedades
deberían servir para diferenciar los dos procesos. Así, por ejemplo, al
atravesar una rendija:
Si lo hace un chorro de partículas (dibujos de arriba) no se
producirá difracción. Casi todas seguirán en línea recta después de pasar por
la rendija y al incidir en una pantalla deben producir un máximo de intensidad
enfrente de la abertura y disminuir bruscamente dicha intensidad al alejarnos
de esa zona.
En cambio, si lo hace una onda y el tamaño de la rendija es
del orden de magnitud de la longitud de onda (dibujos de abajo), se producirá
difracción y la intensidad recibida en una pantalla se debe distribuir por ella
de una forma más homogénea.
En algunos casos es sencillo verificar que se cumplen éstas
y otras predicciones experimentales que deberían permitir diferenciar las ondas
de un chorro de partículas viajeras. Por ejemplo, no existe duda de que por la
superficie del agua se transmiten ondas mecánicas transversales, de que el
sonido se transmite por el aire y por otros medios materiales mediante ondas
longitudinales o de que una escopeta de repetición puede actuar como foco de un
chorro de perdigones.
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